La princesa era hermosa y ella lo sabía, su cabello rubio caía como
cascada sobre sus hombros y brillaba a la luz del sol, sus ojos azules tenían
un brillo travieso como si en cualquier momento fuera hacer una broma y se
pusiera a reír. Tenía muchos pretendientes y la mayoría habían sido rechazados
coqueteaba con todos y después no los aceptaba.
Había llegado el momento de casarla, el rey ya lo tenía decidido, pero
ella seguía igual de indecisa. El rey ordenó hacer una competencia en la que
solo participarían príncipes y así quedaban eliminados todos los nobles
del reino y habría menos participantes. El príncipe que le trajera a la
princesa el regalo más Original, Novedoso y Hermoso se casaría con ella. Se presentaron a la competencia muchos
príncipes ya que todos sabían lo coqueta y hermosa que era y a cuantos
pretendientes había rechazado.
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