La Princesita era caprichosa y
rebelde, cuando la corregían por su mal comportamiento y malos modales con los
pajes y doncellas que la atendían, reaccionaba muy mal; al levantarse en las
mañanas su genio era horrible, las doncellas no sabían como darle gusto todo le parecía mal les decía: como no
sabes abrochar mi traje lo dejaste muy apretado, esos zapatos no me gustan que
hiciste con mi pañuelo de seda, está todo arrugado, todos se quedaban callados
solo hacían lo que ella les decía, los pajes trataban de estar lo más lejos
posibles de ella para evitar que les llamara la atención.