Florencia
y su perro Bosco vivían en el campo, el lugar era muy bonito con lomajes
suaves, árboles, pasto dónde las ovejas pastaban tranquilamente y Florencia y
Bosco correteaban por todos lados jugando; una tarde vieron que una oveja se
alejaba y empezaron a seguirla, la oveja se asustó y cada vez caminaba más
rápido Florencia se puso a correr y Bosco empezó a ladrar, pero sin darse
cuenta Florencia se torció un pie y cayó al suelo. No se pudo parar porque le
dolía mucho y se puso a llorar; Bosco ladraba y ladraba. Florencia dejó de
llorar y le dijo: ve a pedir ayuda y Bosco partió corriendo y ladrando para
llamar la atención.