Una niña soñó y deseó muchas cosas y a medida que el tiempo pasaba fue realizándolas; sentimientos, pensamientos, emociones maravillosas que sintió y atesoro en su interior.
Con los años fue llegando la tranquilidad y pudo aún disfrutar en el recuerdo esos momentos felices de su vida, su alma de niña se había quedado en el tiempo, sentía la dulzura e inocencia de su niñez, amor, pasión e ilusión de su juventud, la plenitud del matrimonio y los hijos en la edad adulta y el remanso, el oasis en su madurez.