Había una vez en un reino una pequeña princesa que era muy valiente y todos la admiraban, porque no le tenía miedo a nada y actuaba muy segura en situaciones difíciles para una niña. Un día se corrió la voz que había llegado un dragón y se comía los corderos de los rebaños y hasta habían encontrado algunos perros muertos.
En el reino estaban muy preocupados por esta situación. El rey había alertado a sus guardias y todos estaban preparados para protegerse. El rey tenía prohibido que la princesita saliera del castillo, pero ella desobedeciendo las órdenes del rey se alejo del castillo y fue a buscar al dragón.
