
Las gotas caen en
la primera fuente para deslizarse en la segunda y desaparecer en la tierra. El sigue mirándolas y los sonidos
cantan. Toma un papel y un lápiz y
escribe las notas de la mano derecha que canta la melodía. Escribe y escribe sin parar. Que lindo suenan en su mente, tan lindo como
en sus oídos, que las ha escuchado al
caer. Ya tiene la canción, se va a su
casa en busca del piano y toca la mano derecha, la ejecuta una y otra vez... le
gusta como suenan las escalas, los
arpegios y empieza a sentir su acompañamiento.
Los acordes de la mano izquierda que van acompañando su melodía.








